Dear diary
Frases que gafan

Frases que gafan

Hay una frase que adoro, pero que estoy empezando a prohibirme a mí misma:

voy a escribir hoy.

Cuando uno compagina otros aspectos de su vida que requieren de mayor parte de su tiempo y no se dedica únicamente a escribir (por el momento…) suele establecerse metas, distintos tipos de objetivos, métodos de organización y un intento muy débil de disciplina en el caso de la mayoría.

También el mío, por supuesto.

Hay días en los que las estrellas se alinean y encuentras un huequito en la agenda para poder escribir tranquilamente durante un rato, pero eso no quiere decir que tu mente no esté dispersa, que la inspiración llegue a ti y que las dudas no te jueguen una mala pasada.

Escribir un libro es mucho más que simplemente juntar unas cuantas palabras y crear una historia para entretener. Es tener un propósito, una organización para que cada escena cuente, un conocimiento previo para que las palabras cobren sentido, no en tu mente, sino en la mente de otras personas ajenas a tu idea.

Somos muchos los que nos encontramos en ese mismo proceso y vivimos ese mismo ciclo del día a día en el que decimos «voy a escribir hoy».

Y cuando te da por echar una ojeada a lo último que has escrito, puesto que no estás inspirado, únicamente logras corregir una coma y reformular una frase de cuatro palabras. Te da por volver al capítulo uno para volver a conectar con tu propia historia y acabas reeditándolo por completo por decimoctava vez. Te da por abrir tu carpeta de Pinterest en busca de «inspiración» y te quedas scroleando durante media hora tras encontrar fotos adorables de pareja, gatitos o decoración para el hogar…

«Voy a escribir hoy» y acabas desistiendo, porque no es el momento, no es la manera, y sencillamente, nada fluye. Hay días y días, y todos cuentan. Ánimo a todos los escritores que como yo, novel o no, siguen insistiendo día tras día pese a la frustración y las dudas. No rendir todos los días no nos hace menos merecederos de cumplir nuestro sueño.

 

Con cariño y desde el teclado,

Amanda Cutler.